El primer paso que siempre han dado los tiranos para esclavizar a los pueblos es la prohibición de escribir y de hablar con el fin de lograr por este medio que los hombres no tuviesen un lenguaje contrario a sus ideas tiránicas y ambiciosas, precisándolos de este modo a ser en vez de ciudadanos francos e instruidos, esclavos hipócritas y estúpidos.”

(Reflexiones sobre la libertad de imprenta, 1810)

Alvaro Florez Estrada